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Violencia obstétrica, un problema en la salud pública de Cuba

La violencia obstétrica es una de las manifestaciones de violencia más desapercibidas en Cuba, dentro de los distintos tipos de violencia de género.

Muchas instituciones de salud pública vulneran sistemáticamente los derechos reproductivos de la mujer antes, durante y después del parto. En Cuba, muchas mujeres aún desconocen cuando son víctimas de esta violencia. Ellas son sometidas al maltrato verbal, psicológico, emocional; Son víctimas de  malas prácticas y tratos deshumanizados por parte del personal médico. Esto se ha convertido en una rutina en el trabajo del personal de salud. La violencia obstétrica es un claro ejemplo de la deficiencia de la mala atención médica de la salud pública en la isla.

La violencia obstétrica en Cuba es un problema claramente desatendido, tan naturalizado que las propias víctimas desconocen que son vulneradas. Esta violencia deja en una situación de vulnerabilidad extrema a todas las mujeres en edad reproductiva.

Desde Redamu se han realizado talleres con el objetivo de sensibilizar y visibilizar los diferentes tipos de violencia de género. Gracias al esfuerzo desplegado por las mujeres de esta red, las participantes de estos talleres han reconocido que han sido víctimas de violencia obstétrica, como es el caso del siguiente testimonio:

R. R. fue víctima de violencia obstétrica en el 2015. Ella tuvo un parto doloroso. Estuvo internada en el hospital por doce horas. Recibió una mala atención de enfermeras y médicos. Cuando llegó al hospital, la derivaron a cuidados especiales donde tuvo que esperar por cinco horas sin ser atendida. Tuvo que suplicarle a una enfermera, que se encontraba en el lugar, que por favor buscara algún doctor. Luego de transcurridas dos horas, un doctor se apareció, y al verla que se encontraba con más de seis centímetros de dilatación la condujeron para preparto. En ese lugar tampoco la atendieron rápidamente. Debió esperar más tiempo, y casi ya al cambio de turno escuchó a una doctora lo siguiente: “Vamos hacerle el parto a ella para dejar el turno limpio”. Cuando la subieron a la camilla para revisarla, una de las doctoras se le subió encima de su barriga y empezó a empujar la barrriga hacia abajo. El niño de R.R. nació cianótico, es decir, con una coloración azul en su piel producto de que la sangre tenía un bajo contenido de oxígeno. Además, esta víctima observó que la doctora que la atendió tenía puesto un solo guante.

R.R nunca demandó a los médicos que la atendieron en el hospital. En ese entonces, ella desconocía que había sido víctima de violencia obstétrica.

Es importante que las mujeres, cuando llegan al hospital, demanden un óptimo trato por parte de los doctores, enfermas y el personal de salud en general.

Para evitar que ocurran más casos de violencia obstétrica se debe ir al origen del problema que está vinculado directamente con las malas actitudes del personal de salud, fallas estructurales del sistema médico y las precarias condiciones en la que médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud deberían realizar su labor.

Las autoridades públicas deben reconocer que la violencia obstétrica es un problema sistemático en el sector de la salud. Muchas víctimas de este tipo de violencia están desinformadas sobre su derecho a un trato digno, derecho a la integridad personal,  el derecho a la información y a la toma de decisiones sobre su salud, derecho a no recibir tratamientos crueles, degradantes e inhumanos.

En cada situación de violencia obstétrica se puede detectar la vulneración de más de un derecho. El Estado cubano debe garantizar la protección de los derechos de la mujer, mejorar la atención en salud pública con una perspectiva de género, crear programas que capaciten a sus médicos sobre cómo atender a las mujeres antes, durante y posterior al parto.

Se deben erradicar en los hospitales, asimismo, malas prácticas como el tacto realizado por más de una persona, la episiotomía[1] como procedimiento de rutina, el uso de fórceps, el raspaje de útero sin anestesia, el suministro de medicación innecesaria a las pacientes, entre otras erróneas prácticas médicas.

Los testimonios de mujeres que se animan a narrar las situaciones que vivieron en los hospitales deberían llevarnos a la reflexión sobre el trato que muchas mujeres reciben en los centros de salud. Es necesario que se eduque a los profesionales de la salud con un enfoque de derechos humanos y de género, para que la experiencia de gestación no se convierta en una forma más de vulneración de nuestros derechos.

[1] Corte que se realiza en el perineo -tejido entre la abertura vaginal y el ano – durante el parto.


Por Anabel Gutiérrez.