All for Joomla All for Webmasters

Noticias

Reflexiones de Victoria Lucaya, becaria de la RDF, sobre candidatura de Cuba para el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones

Cuba presenta su candidatura para el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

El mundo se ha despertado el pasado lunes 12 de octubre con la noticia de que Cuba presentó su candidatura firme para ser miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para el periodo 2021-2023.

El Consejo, creado en 2006, está formado por una asamblea de 47 países que deben discutir cómo responder a las cuestiones relacionadas con los derechos humanos en todo el mundo. Los miembros del Consejo eligen a expertos individuales para estudiar cuestiones o países concretos, y visitan estos últimos para ver cómo están realmente las cosas.

La candidatura cubana es un hecho altamente controvertido debido a la cuestionabilidad de las prácticas del país caribeño en lo que se refiere a salvaguardar las garantías incluidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos. De primeras parecería un intento del “gobierno de transición” para demostrar su voluntad de evolucionar, quedando lejos dichas intenciones de la realidad.

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos enviaba a Michelle Bachelet (Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos) un informe en el que se establecía que era “inconcebible” la candidatura cubana sin haber ratificado “al menos 16 tratados internacionales”. Entonces, ¿por qué un país como Cuba es capaz de formar parte del Consejo de DD.HH? Las violaciones de las libertades forman una lista interminable: no existe tal cosa como la libertad de asociación o sindical y mucho menos la libertad de expresión. Se conocen miles de detenciones políticas por oposición al régimen, prohibiciones de expatriados de volver a entrar a su país e incluso arrestos que impiden a ciertos cubanos irse del país.

La opacidad del régimen cubano no impide que se conozcan sus brutalidades y la anulación de cualquier persona que se oponga al régimen. No importa que los Castro no sean la faceta visible del país, la evolución de Cuba hacia la democracia y la ratificación de los derechos de tantos que se han visto nublados y vulnerados no será visible hasta que no se consiga entrar en una real y verdadera transición hacia la democracia.