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Economía Social de Mercado. ¿Una solución para Cuba?

La economía es la ciencia que estudia los recursos, la creación de riqueza, la producción, la distribución y consumo de bienes y servicios.  La organización económica es pues uno de los pilares básicos de cualquier agrupación social cuyo fin último es la satisfacción de las necesidades humanas.


Hemos leído y escuchado muchas opiniones  de expertos economistas sobre el nuevo Ordenamiento Económico que entra en vigor hoy uno de enero en Cuba. Lo único que tenemos claro es que  la medida estará acompañada por la supresión de subsidios,  la subida de precios de alimentos, de bienes básicos y servicios y también de un reajuste de salarios y pensiones.  Nos vemos inmersos en una situación que nos produce lógicamente, desasosiego e incertidumbre, ya que debido a nuestra “educación monocultural”, se nos ha privado de las herramientas necesarias para valorar y conocer los diferentes modelos económicos y sus consecuencias.
 Yo como ciudadana de a pie, y no especialmente versada en economía, quiero compartir con ustedes algunos criterios  y una propuesta, que considero la más apropiada, por sus características  para el futuro del país.  
Básicamente existen dos tipos de economía:
1.    La economía capitalista, también denominada economía libre o de mercado. Es aquella en las que los individuos y empresas llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes y servicios mediante transacciones en las que intervienen precios y mercados
2.    La economía socialista: defiende el intervencionismo del Estado en la economía.  Exige la sustitución de la propiedad privada por la colectiva en los medios de producción, cambio y distribución.  Se denomina también economía planificada.
Pero entre estos dos modelos existe una tercera alternativa, la Economía Social de Mercado, cuyo  sistema económico se rige por los principios éticos de la dignidad de la persona humana, la solidaridad, la  subsidiariedad y el bien común.  A grandes rasgos  se basa en los elementos de configuración de la economía de mercado libre, que a su vez  compagina con una política de competencia estatal,  que debe evitar la concentración de poder privado como son los monopolios.  Es decir que conjuga la libertad de mercado con la compensación social.
La ESM, ha sido la responsable del renacer no sólo de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, sino de toda Europa después de la desplome del Campo Socialista.  Para  una institución como la Unión Europea (UE) la economía social de mercado también es la meta de su política económica. En el Artículo 3, Párrafo 3 del Tratado de la Unión Europea se habla en el contexto de mercado interior europeo, que la UE,    “Obrará en pro del desarrollo sostenible de Europa basado en un crecimiento económico equilibrado y en la estabilidad de los precios, en una economía social de mercado altamente competitiva, tendente al pleno empleo y al progreso social, en un nivel elevado de protección y mejora de la calidad del medio ambiente.”
Esta tercera alternativa también se ha implantado con éxito, no sólo en países de América Latina sino en gran parte de las naciones del mundo.  El modelo económico que propone debe de ser analizado, no solamente desde su perspectiva como mecanismo funcional técnicamente eficiente, sino también bajo el aspecto de ser organizado por y para el hombre, en su sentido más amplio.
 Por sus principios éticos y sus éxitos constatados creo que deberíamos de considerar a la ESM como un modelo a seguir en nuestro país.  Una clara definición por parte de las autoridades en este sentido, no sólo allanaría el camino, sino que reportaría seguridad y tranquilidad a la población, que también es un fin último de la economía como responsable y garante del bienestar social.

Elena Larrinaga de Luis
PDC. Portavoz en Europa