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El Programa para el Adelanto de la Mujer en Cuba está bien... sobre el papel

Mientras los negros y los mestizos continúan esperando la publicación del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial, el destinado a las mujeres fue publicado en la Gaceta Oficial de la República de Cuba el 8 de marzo, casi un año después de que el Consejo de Ministros aprobara la "Propuesta de Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres".



El programa fue divulgado mediante Decreto Presidencial, lo que significa que no se sometió a aprobación de la Asamblea Nacional ni de los miembros del Consejo de Ministros. ¿Una muestra de que para el presidente Díaz-Canel, las mujeres son tan importantes que decidió prescindir de la opinión del Parlamento?

Las activistas por los derechos de la mujer Aimara Peña, Sara Cuba y Marthadela Tamayo tienen claro que el Programa responde a las presiones de la sociedad civil independiente.

"Como miembro de la sociedad civil independiente cubana, opino que este programa surge a raíz del enorme trabajo y el esfuerzo que estamos realizando las mujeres de la sociedad civil independiente con respecto a la visibilización de la violencia de género en Cuba. Fuimos nosotras las que comenzamos a hablar de la realidad que vivimos las cubanas (…) Desde 2019, antes que la FMC, las integrantes de la Alianza Cubana por la Inclusión (ACI) pedimos al Gobierno tipificar el feminicidio como delito dentro del Código Penal, la actualización de una data real de género y la capacitación de las y los funcionarios vinculados a todos estos temas de género", sostiene Sara Cuba.

"Creo que es una reacción más que una acción (del Gobierno)", dice Marthadela. Sin embargo, ambas coinciden en que el programa constituye un hecho positivo.

"Ahora las mujeres podemos decir: ‘el Programa dice tal cosa y yo necesito que se me reivindique’. El Gobierno daba por sentado que en Cuba existía igualdad de género y así lo exponía en diversos foros internacionales. Un programa de adelanto supone que la mujer se ha quedado detrás y que sufre violencia", explica Aimara.

"El Gobierno y la Federación de Mujeres Cubanas han reconocido, mediante este programa, que sí existen desigualdades entre mujeres y hombres (...). Para nosotras, defensoras de los derechos de la mujer, es positivo que se haya aprobado este programa", argumenta Sara.

Marthadela se muestra más escéptica. "Lo de tener un programa de avance no lo veo mal, el punto es ver si realmente avanza, si va a llenar las demandas por las que hemos trabajado".

Aunque exista voluntad política, hay pocas oportunidades de empleo para las mujeres

Entre las medidas del programa está: Propiciar la participación de las mujeres campesinas, sobre todo jóvenes, en fuentes diversas de empleo; valorar la entrega de tierras en usufructo y su participación en otros programas priorizados.

Aimara Peña, quien ha estado visibilizando la pobreza a la que están sometidas las mujeres campesinas en Cuba, opina que en la práctica es muy difícil insertarlas en la vida laboral. "En esos lugares no hay puestos de trabajo. En el cuentapropismo, no hay cómo hacer un paladar, un merendero, o para ser costurera o manicure, porque hay mucha menos población", argumenta.

La activista tiene poca fe en el programa. "Creo que estas medidas están siendo anunciadas y vueltas a anunciar para que el mundo piense que en Cuba se están haciendo acciones en ese sentido y que puede mejorar la situación de las mujeres y, en este caso, de las mujeres rurales. Pero si dicen que van a fomentar el empleo, de alguna manera tendrán que responder con acciones concretas".

Sara no cree que, en las condiciones actuales, el Gobierno pueda dar cumplimiento al programa en el tema económico. "Aunque exista voluntad para igualar a las mujeres en las oportunidades de empleo, las posibilidades las veo dudosas (…) hay cientos de mujeres jóvenes y menos jóvenes desempleadas en Cuba".

En el programa no se habla de los feminicidios

A diferencia de Aimara y Marthadela, Sara Cuba es optimista al considerar que el programa "quizás sea una antesala para la aprobación de la tan anhelada Ley Integral de Género en Cuba".

Para Aimara, "es más bien un obstáculo", porque "el Gobierno ahora se respaldará con este programa para decir que no hace falta una ley integral. En mi experiencia, muchas de las cosas que el Gobierno ha creado en papel, a la hora de implementarlos no funcionan correctamente". La activista atribuye esto a la falta de compromiso, la burocracia, la corrupción administrativa y el deterioro social "que existen en Cuba a nivel gubernamental".

"Estas medidas quedarán muy bien plasmadas y quizás ellos puedan exhibirlas en algún foro internacional, pero en la realidad siempre hemos visto que muy pocos se benefician de estos programas. Las mujeres campesinas están en lugares con menos acceso a la información y menos posibilidades de decir lo que está ocurriendo. No creo que este programa pueda solucionar los problemas de violencia de género", agrega.

"En el programa no se habla de los feminicidios ni de la necesidad de que las mujeres tengan espacios a donde ir cuando son víctimas de agresiones o de maltrato. La ley es necesaria. Como bien dijera la abogada Alina Herrera en un artículo de la revista feminista Alas Tensas, una ley obliga a las entidades correspondientes a publicar estadísticas sobre la violencia de género en el país", recuerda Marthadela.

A Marthadela también le preocupa que el 5 de marzo la FMC anunciara un Observatorio de Género (meses después de que desde la sociedad civil se creara el Observatorio de Feminicidios) sobre el cual "aún no se conoce nada".

¿Qué mujeres podrán tomar decisiones en Cuba?

Otra medida dentro del programa plantea: Crear condiciones para, cuando sea posible, medir y valorar económicamente la contribución a la economía familiar y social del trabajo no remunerado de las mujeres.

Al respecto, Sara señala que las mujeres que realizan las tareas del hogar y no perciben un salario, están más expuestas a la explotación por parte de sus parejas. Pero a la vez, le resulta "aberrante y burlón" que se creen expectativas de soluciones a "esta forma de violencia de género, porque todas y todos sabemos que Cuba no está económicamente preparada para asumir el pago del trabajo no remunerado de las mujeres. Es una acción que se plantea y quizás no será cumplida en muchos años", lamenta.

Aimara, por su parte, entiende que valorar el trabajo no remunerado de las mujeres "no viene mal", pero opina que "nos marca aún más en ese rol y nos deja sin oportunidades de poder hacer otras cosas".

Marthadela llama la atención sobre otra medida: Perfeccionar las políticas que posibiliten la promoción de mujeres, a todos los niveles de toma de decisión a partir de su diversidad…

"¿Qué mujer podrá tomar decisiones? ¿Las disidentes, periodistas (independientes) y activistas podríamos tomar decisiones en aspectos de la esfera pública? No, porque abajo dice que lo van a chequear la FMC y todo el entramado que viene desde el Estado. Siento que el programa nos deja fuera. No se habla de la violencia institucional y política que sufrimos las activistas que venimos trabajando esta temática".