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Opiniones

Fracaso de las políticas hacia Cuba

Entonces, la lucha clandestina, Bahía de Cochinos, los alzados, las bombas, los atentados, el feroz discurso antitotalitario y los miles de fusilados y presos políticos no consiguieron derrocar a Fidel Castro. Como dicen los heraldos del cambio-fraude, la confrontación no ha dado resultados en 57 años.

Entonces, si tomamos como fecha de partida el Diálogo de 1978, debemos admitir que los viajes de los exiliados, las remesas, los intercambios artísticos y académicos, los maceítos, las visitas de tres Papas, las visitas de Carter, los yates de los millonarios de Miami en Marina Hemingway y las ventas de pollos de Kentucky, tampoco. En fin, que la política del apaciguamiento tiene ya 38 largos años con sus libros en rojo.

Entonces, puestos a medir fracaso contra fracaso, puestos a considerar el cristiano, civilizado, no digamos ya el cubano deber de tomar una posición ética frente a la opresión y mostrar solidaridad con sus víctimas, yo, al menos, encuentro que la confrontación no deja de ser moral por inefectiva mientras que el apaciguamiento sigue siendo tan inefectivo como inmoral.

No abundemos ahora en el tema de la confrontación armada. Caso único en la historia moderna, a la oposición anticastrista se le exige, como prueba de legitimidad, que renuncie a la violencia. En ese punto la dictadura se ha anotado un extraordinario éxito conceptual. El tabú de la eliminación física de los líderes y agentes del castrismo, así como la destrucción de sus medios y propiedades, afecta el pensamiento de los opositores. La renuncia a la violencia contrarrevolucionaria por razones coyunturales puede ser aplaudida. Pero la renuncia por razones de principios debe ser descartada. Ningún principio te obliga a la servidumbre perpetua.

Ha de insistirse en que la llamada política de hostilidad de Estados Unidos hacia Cuba fracasa precisamente por sus limitaciones. Tomemos, por ejemplo, la época de la administración de Ronald Reagan (1981-1989). En 1983, la Operación Furia Urgente sacó a Fidel Castro de Granada. De manera fulminante. (La fecha, 25 de octubre, es celebrada por los granadinos como Día de Acción de Gracias). El nombramiento EN 1987 del ex preso político Armando Valladares como embajador de Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas le dio a la heroica lucha de los activistas en la isla la exposición de un candente asunto de Estado norteamericano.

Fue un fructífero período de confrontación. La Fundación Nacional Cubano Americana actuaba de facto como un gobierno en el exilio en Estados Unidos, América Latina y Europa. Su líder, Jorge Mas Canosa, consiguió crear un asombroso grado de consenso en los exiliados e influir en la concepción de la política hacia Cuba durante la administración de Reagan, George H. W. Bush y Bill Clinton. Salieron al aire Radio y Televisión Martí. El movimiento de derechos humanos logró cuajar como la matriz de la creciente oposición de hoy. Desde la Crisis de Octubre, Fidel no había vuelto a dormir con los 7,000 fantasmas de la 82da. División Aerotransportada.

Para la dictadura toda oposición es confrontacional, no importa cuán pacífica, inclusiva y paciente sea. La política concesionista de Barack Obama, en conjunción con poderosos intereses internacionales y la complicidad de la Iglesia Católica y el sector colaboracionista del exilio, ofrece una oportunidad dorada para reciclar la ruinosa economía socializada a un militarizado capitalismo de Estado, construir una tramitada “oposición leal” y asegurar la transición dinástica al poder.

¿Y entonces?

[En El Nuevo Herald ]