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Opiniones

La oposición no ama los perros

Ellos siguen en la calle o en la cárcel, de frente al castrismo.
El enojoso asunto de los derechos humanos pasa a un tercer plano.
Asociaciones como Las Damas de Blanco suelen ser el centro de los ataques.

Madrid – Los acusan de todo, desde ser demasiado radicales o muy conservadores. De no amar la paz, el trópico o los perros. Los ponen en las cuarterías políticas que diseñan los propagandistas. Los descalifican con insultos directos y con reseñas donde el odio se pone un sombrero de paja y unos lentes de sol. Hay que hundirlos y olvidarlos. Pero ellos siguen en la calle o en la cárcel, de frente al castrismo, bajo los golpes de la policía y esas otras palizas.

Con todas sus imperfecciones y las que le adjudican el gobierno, sus escribidores y sus cómplices disfrazados a duras penas en el mapa de la isla y en otras geografías, la oposición pacífica, el periodismo independiente y los artistas libres persisten y actúan como el único aire de rebeldía en una época en la que lo elegante y progresista para muchos intelectuales creadores y otros personajes es ir a La Habana a retratarse y a bailar.

Se puede percibir una especie de esfuerzo conjunto para dejarlos fuera de la realidad con su molesta manía de protestar y denunciar la represión y la violencia a la que ya debían de estar acostumbrados después de más de medio siglo.

Es, se piensa en los círculos de poder y sus sorprendentes ayudantías, como si los opositores no entendieran que se ha anunciado oficialmente la armonía y el Partido Comunista bajó para todo el pueblo la tarea de ser felices. Es como si no supieran que el enojoso asunto de los derechos humanos pasa a un tercer plano en las carpetas de los Estados Unidos y la Unión Europea porque lo importante son las inversiones.

Sin embargo, aquellos hombres y mujeres no escuchan ni responden. Siguen en lo suyo, con sus opiniones diferentes y sus caminos particulares, con sus desuniones y criterios diversos en el empeño de alcanzar cambios reales y profundos aunque vean de lejos las firmas de los convenios con los extranjeros y escuchen la música de los bailes en las estaciones de policía o la recuerden alguna noche en las celdas de castigo de las prisiones.

Asociaciones y partidos como Las Damas de Blanco y la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), los expresos políticos y algunas individualidades que llevan veinte años o más en el periodismo independiente o en el desafío directo a los gobernantes, suelen ser el centro de los ataques.

La posición vertical de estos cubanos y la descripción honesta y sin afeites que hacen de lo que pasa en Cuba los convierte en grandes obstáculos ahora que los jefes juran por Carlos Marx que se hacen cambios en la sociedad, dan limosnas y hacen señas para que les entre dinero de los capitalistas en los enormes bolsillos de sus pantalones de campaña.